Esta vez no voy a escribir de un viaje en particular, sino más bien de la descripción de una ruta espectacular en la provincia de Catamarca: es la ruta provincial 2 que recorre la Sierra de Ancasti entre la localidad de Icaño y la Cuesta del Portezuelo.
Esta ruta no es de las más promocionadas en esa provincia, pero es un recorrido de una gran belleza por la tranquilidad de los parajes y por su entorno natural.
Conocí esta zona por cuestiones familiares. Visité en varias oportunidades Icaño cuando vivían allí mis tíos Nelly y Carlos Faner, primos de mi padre, que estaban a cargo de la farmacia del lugar.
Hasta Icaño se llega luego de hacer 332 km desde Córdoba por la ruta 9N, luego la 60 hasta las Salinas Grandes, donde se continúa por la ruta 157 hasta Recreo y San Antonio de la Paz. En esta última localidad es donde inicia la ruta provincial 2 que yendo hacia el oeste es la que atraviesa la Sierra de Ancasti terminando en la ruta nacional 38 antes de San Fernando del valle, unos 130 km más adelante.

En mi vida anterior, antes de ser motoviajero, el viaje consistía en llegar a Icaño el sábado, compartir con la familia el fin de semana y regresar a Córdoba el domingo.
Era común, en ese entonces, que mis tíos debieran viajar hasta San Fernando del Valle para hacer trámites administrativos. Y siempre salía el tema de lo lindo (y peligroso) que era el camino por la Cuesta del Portezuelo, haciendo unos 110 km. A pesar de ser un camino peligroso, los kilómetros son muchos menos que los 242 km que hay que hacer si se quiere ir por ruta “llana” por Esquiú y Casa de Piedra.

Un día, allá por 2014, cuando ya tenía mi Yamaha Fazer, decidí que sería interesante ver de qué se trataba la famosa Cuesta, hacerla en moto y de paso la visitaba a mi tía.
También iba a ser mi primer viaje fuera de mi provincia con esa moto ya que hasta ese momento mis paseos habituales eran de ida y vuelta en el día cerca de mi ciudad, Córdoba.
La ruta hasta Icaño

La salida de Córdoba es por ruta 9 Norte, que es autovía hasta Jesús María. Luego se hace ruta de un solo carril por mano, muy cargada de tráfico, sobre todo camiones, que la hacen bastante peligrosa. Unos 25 km después de Jesús María está el desvío para tomar la ruta Nacional 60 y luego de 50 km más se llega a la localidad de Deán Funes donde se puede parar a cargar nafta, estirar las piernas y tomar algo en alguna de las estaciones de servicio de allí.

Continuando por la ruta 60 llegamos a Quilino, unos 25 km más adelante, que es la última localidad con estación de servicios, antes de empezar el cruce de las Salinas Grandes. A partir de aquí la vegetación se va haciendo más agreste a medida que nos adentramos en las salinas. Pasamos casi sin darnos cuenta por San José de las Salinas, Lucio V Mansilla, el límite interprovincial y un poco más allá aparece el desvio de la ruta 60 que sigue hacia el oeste rumbo a La Rioja. Debemos seguir derecho por la ruta 157 hasta que tras unos 120 km más llegamos a Recreo, ya en la provincia de Catamarca, donde se podría parar nuevamente o, si estamos bien de nafta y hambre, esperar hasta la YPF ACA de San Antonio de La Paz, que está unos 38 km más adelante y dispone de unas buenas instalaciones en general.

Justo en frente de la estación YPF de San Antonio arranca la ruta provincial 2, que nos llevará, yendo hacia el oeste, hasta Icaño 20 km más adelante.
Después de San Antonio, el siguiente lugar para cargar combustible en la ruta 2 es Anquincila, unos 50 km más adelante.
Hasta aquí la parte “aburrida” del viaje.
La Sierra de Ancasti
Cuando salimos de Icaño al comienzo es hacia el norte siguiendo la ruta provincial 2, cruzamos el puente sobre el río del mismo nombre y poco después la ruta se dirige hacia el oeste, dejando atrás paulatinamente el calor y la llanura a medida que la ruta busca la imponente silueta de las sierras.

El manejo se hace cada vez más divertido a medida que se sortean una curva tras otra, entre subidas y bajadas.
Toda esta ruta se hace subiendo desde los 350 mts. de Icaño pasando por los 1.100 mts. en Anquincila y finalizando a 1.900 mts. en la parte más alta de la Cuesta del Portezuelo. Por eso es que a medida que avanzamos la temperatura va descendiendo.
Peligro: ANIMALES SUELTOS
Algo que hay que saber antes de hacer esta ruta es que nos vamos a encontrar con MUCHISIMOS ANIMALES SUELTOS, ganado de todo tipo y color: vacas, caballos, burros y lo que se te ocurra. Muchas veces los encontras pastando a la vera de la ruta, caminando, cruzando y hasta echados sobre la ruta cuando hace frío (parece que el asfalto es más calentito).


Los lugareños, que son los que hacen esta ruta, ya están acostumbrados y parece que lo toman como algo normal. Pero para el que viene paseando y no conoce… es un peligro. Así que… a tener mucho cuidado con eso!
Ancasti
A 25 km de Icaño se encuentra esta tranquila localidad serrana. Lo primero que ves al llegar es la Hostería Municipal, que está en la cima de una loma, sobre una curva de la ruta y tiene una vista increíble. Nunca paré allí pero da la sensación de ser un buen lugar para pasar unos días tranquilos. La ruta atraviesa la localidad rodeando su plaza, y tan pronto como apareció, desaparece en el espejo retrovisor y seguimos adelante.


Anquincila
10 km más adelante se encuentra esta pequeña localidad que está precedida por el “Monumento del Águila” unos 500 mt antes de llegar.
Anquincila es un hermoso lugar. No hay vez que haya pasado que no me haya dicho: “¡Qué buen lugar para acampar!”. Es muy tranquilo, ordenado y limpio.

Frente a ese monumento parte un camino de tierra de aproximadamente 9 kilómetros que nos lleva hacia el Dique de Ipizca. Es un embalse escondido a unos 1.000 metros sobre el nivel del mar, enclavado sobre el Río Las Beatas. El lugar goza de un microclima particular donde conviven especies del Chaco Serrano y de las Yungas, y es famoso por el silencio absoluto y la pesca deportiva.
Este es un sitio que invita a quedarse y disfrutar de la paz y el silencio.

Apenas se entra puede verse una hostería y el camping municipal.

Desde aquí la ruta sigue hacia el oeste por unos 20 km más hasta el filo de la sierra, siempre subiendo. Luego vira hacia el norte bordeando la parte más alta de la sierra hasta el lugar donde comienza la Cuesta. En numerosos lugares de este tramo hay miradores naturales desde donde se puede ver el valle a lo lejos.
Aquí es donde siempre me he encontrado con la mayor cantidad de animales sueltos.




Cuesta del Portezuelo



Esta es, sin dudas, la “frutilla del postre” de la ruta. Antes del comienzo del descenso hay un puesto policial, y allí sale una ruta hacia la derecha donde más o menos un kilómetro más adelante se encuentra la “Hostería Cuesta del Portezuelo”, lugar del que tengo muy buenos comentarios –aunque aún no he ido- y donde hay un mirador con vistas impresionantes del valle. Desde allí es muy común el avistaje de cóndores.
Tiene servicio de gastronomía y alojamiento por si se quiere parar a comer algo o pernoctar.

El descenso de la cuesta hay que hacerlo con muchísimo cuidado, si bien está completamente asfaltado, hay varios sectores por los que solamente pasa un auto a la vez. Y curvas ciegas muy cerradas donde hay que tocar bocina para asegurarte que no viene ningún vehículo del otro lado.

Hay miradores para detenerse, contemplar el paisaje y tomar unas fotos increíbles.


El final de esta ruta se encuentra en la intersección con la ruta nacional 38, luego de haber descendido 1.100 mts en apenas 16 km.
San Fernando del Valle de Catamarca, el merecido descanso.
Si ya estás listo para bajar de la montaña, a tan solo 18 km más adelante San Fernando del Valle de Catamarca te recibe con los brazos abiertos, marcando un excelente epílogo para este recorrido. La ciudad cuenta con una infraestructura turística completa para el motoviajero: desde talleres y estaciones de servicio para el mantenimiento y repostaje de tu moto, hasta una amplia oferta de alojamientos que van desde cabañas en las afueras hasta hoteles céntricos con cocheras seguras. El clima es amable y la gastronomía local siempre invita a probar algo tradicional. Es un punto estratégico que permite hacer base cómodamente y recargar energías.
En total hasta aquí hemos recorrido desde Córdoba unos 460 km.
El regreso a Córdoba

El regreso más directo –y aburrido como pocos- es por la ruta provincial 33 hasta San Martín, allí se continúa por la ruta nacional 60 por Casa de Piedra, luego se vuelve a pasar por las Salinas Grandes hasta Quilino, Dean Funes, Jesús María y Córdoba. Son unos 450 km llanos, sin nada interesante en el camino.

Espero te haya gustado y que alguna vez tengas la oportunidad de conocer esos lugares serranos tan lindos que tiene Catamarca.





