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Libro "Cronicas de mi primer viaje en moto" Parque Nacional Torres del Paine

Capítulo VII: Torres del Paine (del libro «Crónicas De Mi Primer Viaje En Moto»)

Día 16 – Sábado 23 de enero – km 4094: Puerto Natales

¡Al fin llegó el día! Luego de tanto andar conocería al fin Torres del Paine. Por la noche la habitación se había puesto fría ya que el calefactor no funcionaba, pero debajo de las cuatro frazadas no pasé frío. A pesar de ser pleno verano, por la mañana el clima se parecía al de un día de invierno en Córdoba. La habitación tenía baño privado y lo aproveché para darme una ducha bien caliente. Eran las 7:00, el cielo estaba nublado y estaba frío por lo que me preparé con la ropa más abrigada que tenía disponible.

Cor estaba desayunando en la cocina. Junto con él estaban el dueño del hostel y su ayudante. El dueño al principio parecía bastante huraño pero una vez en confianza se hizo más amable. Me llamó la atención ver en mi plato del desayuno un par de huevos “poché”. Nunca en mi vida había desayunado huevos. Sí lo había visto en películas y siempre me llamó la atención porque me parece demasiado “pesado” para desayunar.

Por costumbre pensé en rechazarlos pero luego recordé que nos esperaba un día largo con clima frío y me dije… ¿Por qué no? Los comí con gusto. Y luego, a lo largo del día, se justificaron totalmente.

Cor es una persona muy agradable. Creo que le va perfectamente la palabra “caballero”. Es correcto, culto y de muy interesante conversación siempre. El español lo habla bastante bien, aunque se le cruzan algunas expresiones lo cual me causaba un poco de gracia. Es muy tranquilo por lo que no hubo drama en coordinar el recorrido del día.

Me alegraba hacer este paseo acompañado. Es una ruta concurrida, por lo que difícilmente te encuentres solo ante algún inconveniente. Es más: está recibiendo muchos más visitantes de los que los encargados del parque desearían. Resultaba gratificante tener alguien con quien compartir la experiencia y… ¡que pueda tomarte fotos!

Cafetería «El Ovejero»

Los 60 kms de asfalto que separan Puerto Natales de Cerro Castillo son del paisaje típico del sur chileno: prados, lagunas, huertas, granjas con ovejas y vacas se ven a lo largo del valle que recorre la ruta. Bordeamos el lago Figueroa. Muy bello todo. Sumado al contraste del sol asomándose por entre las nubes… más no se podía pedir.

En Cerro Castillo encontramos la cafetería “El Ovejero” donde entramos a tomar algo caliente. Cor quería averiguar si había venta de combustible.

Allí no hay estación de servicios, pero hay quienes venden nafta “suelta” en bidones. Le consultamos al dueño y nos dijo que él vende pero que en ese momento no tenía.

Cor tenía planeado terminar la vuelta del parque allí mismo, conseguir donde alojarnos y al día siguiente cruzar hacia Argentina por el cruce de Cancha Carrera que empalma con la ruta 40. Pero, si no conseguía nafta para su moto, no íbamos a llegar hasta Esperanza que es el primer lugar donde puede cargarse nafta nuevamente.

Debido a esta situación decidimos dar la vuelta al parque y terminar nuevamente en Puerto Natales.

Me sorprendió lo concurrida que estaba la cafetería. Llegó una combi con más turistas. Tiene muchas cosas lindas en ropa, libros, artesanías y recuerdos varios para llevar.

Cafetería «El Ovejero»
Vista desde el primer mirador. Las Torres aún se ocultan tras la bruma.

Al poco de salir llegamos al primer mirador… el tiempo seguía nublado y las torres estaban ocultas tras la bruma.
El camino transcurre entre una sucesión de lagunas, lagos, lagunitas y ríos. Muchas veces cruzamos el río Paine que va de lago en lago descendiendo. Pero siempre esas torres majestuosas dominan el paisaje.

Camino que recorre el parque Torres del Paine

Las paradas para sacar fotos eran frecuentes. Y no era para menos…

Detenidos para contemplar el paisaje y tomar fotos.

Llegamos a la entrada del parque donde nos cobraron la tarifa de $18.000 pesos chilenos (u$s 24). Te dan un mapa y las indicaciones de siempre en todos los parques. Había salido el sol, nos hizo calor y nos quitamos abrigo. La guía del parque nos recomendó que no dejáramos de visitar la “Cascada del Paine” que es desde donde hay una hermosa vista del macizo montañoso completo.

Y allá fuimos. Antes de salir le pido a la guía, como conocedora del lugar, si nos podría dar una idea de cómo iba a estar el tiempo el resto del día y su respuesta fue tajante: “Imposible predecir el tiempo aquí… ¡estamos en la Patagonia!”

Camino a la Cascada del Paine
Camino a la cascada del Paine
Torres del Paine vistas desde el camino a la cascada.
Río Paine
Rio Paine
Camino a la Cascada del Paine (El ripio aquí es bastante aceptable)
¡Mi moto me llevó hasta ese maravilloso lugar!
Bella postal desde el mirador de la cascada del Paine
Cascada del Paine
Cascada del Paine
Cascada del Paine
Rio Paine, cascadas del Paine y el macizo rocoso al fondo.

Recuerdo estar contemplando la vista de esta cascada con las Torres del Paine al fondo, y comentarle a Cor que encontrar paisajes como ese no sería muy difícil en Europa. Me respondió que no. Que justamente por eso a él le apasionaba pasear por Sudamérica. Me sorprendió su respuesta.

Rio Paine en el recorrido hacia las torres. Al fondo se vé la lluvia acercarse. Típico del clima patagónico: sol en un momento y lluvia y viento al siguiente.

Pronto comprobaríamos lo cambiante del clima en aquel lugar. A pesar de haber sol, podíamos ver en el horizonte que se aproximaban nubes bastante oscuras. Fue cuestión de minutos en que nos encontramos azotados por un fuerte viento con lluvia.

En el recorrido hay un lugar panorámico con un mirador desde el cual se ven las torres de frente, detrás de una laguna. Es el lugar para tomar “la” foto de las torres. Esta tormenta nos alcanzó justo cuando estábamos llegando a ese lugar.

El viento era muy fuerte, nos daba de frente y con lluvia. El agua de la laguna estaba cubierta de olas con espuma agitada por el viento. Las nubes cubrían las torres y la lluvia mojaba la lente de la cámara por lo que fue imposible tomar la foto.

Por un momento me sentí frustrado. Miles de kms recorridos sin problemas para que justo en ese momento llueva. ¡Si tan solo 15 minutos antes había sol!

Igual nos detuvimos para contemplar el paisaje. Pero como la lluvia y el viento se hacían cada vez más fuertes decidimos continuar. Ya la tormenta, el viento y el ripio estaban empezando a fastidiarme. En ese momento vimos un cartel en la ruta que decía “Cafetería Pudeto 1km”. Me habían comentado que en el parque era todo carísimo, pero en ese momento lo único que quería era parar en un lugar seco y tomar algo caliente. Cor estuvo de acuerdo y hacia allí nos dirigimos.

La cafetería está en un lugar que hace de puerto, desde el cual parte un catamarán que recorre el lago Pehoe.
El viento nos hizo bastante difícil estacionar las motos. Entramos a la confitería totalmente mojados. Justo en ese momento partía el colectivo de un contingente por lo que muchos comensales se levantaron. Vimos que quedaba una mesa libre con un par de sillas de más que nos servían para dejar los cascos y camperas empapadas de agua.
Mientras almorzaba mi tostado con café con leche nos encontramos en la mesa de al lado con un grupo “multinacional” diría yo: un italiano, un escocés, un francés, otra persona más que no recuerdo su nacionalidad y el guía del grupo que era chileno.

Vista del lago Pehoe desde la confitería Pudeto. El vidrio aún mojado por la lluvia que acababa de caer.

Cor se presentó y se incorporó a la conversación. No me pregunten en qué idioma pero estuvimos conversando un buen rato.

Cada uno daba su opinión desde su particular punto de vista. La charla era muy agradable. El guía chileno decía que la gran cantidad de turistas estaba dañando el parque porque muchos visitantes ya no respetaban las normas básicas del lugar como el no tirar basura ni encender fuego. Sobre todo los fumadores. El escocés comentaba que el clima y el paisaje le resultaban muy similares a Escocia.

Lago Pehoe

Hasta que arribó al lugar la combi que trasladaba a este grupo, nos despedimos afectuosamente deseándonos suerte. Al poco tiempo dejó de llover, pero el viento continuó y era tan fuerte que no solo hacía volar la arena sino también algunas piedras pequeñas del ripio que te pegaban en la cara. Salí para revisar si la moto seguía en pié porque tuve miedo que el viento la tirara. Debí tomar mucha precaución cuando giramos en “U”, porque en ese instante debía ponerme de costado al viento. No sé cómo pero lo hice y tomamos la ruta que va hacia el mirador del “Salto Grande” del río Paine que nos esperaba unos pocos metros más adelante.

Al llegar debimos maniobrar otra vez para estacionar las motos de tal forma que el viento no las tire. Desde el estacionamiento hasta el salto hay que caminar unos 300 metros más o menos.

Vista desde el Salto Grande del Paine
Salto Grande del Río Paine
Desembocadura del rio Paine en el lago Pehoe
En el parque hay muchísimos senderos para recorrer.
La hostería «Alto Pehoe» está ubicada en una isla en el lago del mismo nombre.
Camino que bordea el lago Pehoe
Lago Pehoe

Luego de quedar extasiados con tan imponente paisaje y tomar muchas fotos, regresamos a nuestras motos para continuar el recorrido. Unos kilómetros más adelante pudimos ver la hostería “Alto Pehoe” que tiene la particularidad de encontrarse en una isla dentro del lago a la que se llega por un puente peatonal.

Cor Vandepolder y yo bordeando el lago Pehoé

Todo este circuito lo hicimos con las motos cargadas porque cuando salimos de Puerto Natales no teníamos certeza de si volveríamos o continuábamos hacia El Calafate por el tema del combustible. Nos hubiera resultado mucho más fácil este recorrido con las motos sin carga.

A partir de este punto fuimos dejando atrás las torres retornando hacia Puerto Natales.

El ripio por momentos se puso bastante feo porque era mucha piedra suelta, muy grande y con “serruchos”. La vibración hizo que perdiera tornillo y tuerca de uno de los soportes del parabrisas de la moto. Por suerte llevaba precintos con los que pude solucionar provisoriamente el problema.

Lago Pehoé
Camino que bordea el lago Pehoé
Al despedirme las torres me regalaron esta postal
Lago del Toro

Durante el regreso el tiempo continuó muy variable. En un momento había sol y al siguiente pasaba una nube y nos mojaba. La condición de la ruta continuó siendo bastante mala, al menos para las motos. Al final, tanto que quería evitar el ripio y ya era la cuarta vez que me tocaba. Agradecía a cada momento el haberle puesto esas cubiertas con tacos a mi moto.

Debimos apurarnos un poco porque se estaba haciendo tarde y no queríamos llegar de noche. Al llegar a Puerto Natales fuimos primero al hostel Dumestre a ver si tendría habitación disponible pero lamentablemente no. Era sábado a la tarde y habían llegado muchos turistas por el fin de semana. Averiguamos en no menos de 4 hostels y hoteles más y no había nada disponible. Nos recomendaron que buscáramos un poco más alejado del centro.

Siguiendo el consejo encontramos un hostel del que ni recuerdo el nombre. Era muy precario pero tampoco había mucho para elegir. El inconveniente era donde dejar las motos porque no tenía cochera. La dueña nos dijo que al lado había un espacio con leña y cachivaches varios y si hacíamos lugar allí podríamos guardar las motos. Al abrir el portón nos encontramos con el depósito de madera y leña que usaban para la calefacción y en el medio de todo un motor de camión atravesado.

Lago del Toro

Luego de un rato de mover leña de aquí para allá y con las motos descargadas, pudimos entrarlas hasta que más o menos quedaron acomodadas. No era el mejor lugar pero al menos estaban detrás de un portón y no afuera.

Luego de haber recorrido 240 kms nos encontrábamos cansados y con hambre pero absolutamente felices de haber podido hacer un paseo tan hermoso. Torres del Paine no me defraudó en absoluto. Volví con los ojos llenos de paisajes jamás vistos por mí antes. Este viaje me había permitido cumplir otro sueño. La decisión tomada había sido la correcta: no podría no haber visitado este lugar.
Buscamos con Cor un restaurante cercano donde cenar y luego volvimos al hostel a dormir. El pronóstico del tiempo para el día siguiente era muy malo, por lo que era muy probable que nos tomáramos el día.

Mapa recorrido parque nacional Torres del Paine

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